martes, 6 de marzo de 2012

Desde la misma esquina

Por: Nicolás Guevara


En esta ciudad

vivo muriendo escalonadamente

olvidando los días en un cuarto sin aliento

ya poco me importan las lisonjas

y la mirada humeante de cierta gente

sigo caminando, sigo escribiendo

construyendo la esperanza

sí, la esperanza, la esperanza…

Y pienso en el viviente que me rodea:

en Pedro, mi vecino

en María, la modista

en Miguel, en Mercedes, en Manuel

en Juan, el carbonero

en Vidal, el estudiante

en Macito, el yolero

en Ramón, el buhonero

en Lucía y Minerva, meretrices.

A todos les ha ocurrido lo mismo

han perdido su sonrisa en la ciudad.

y yo, que nací muriendo en esta urbe

he tenido la sonrisa muerta

desde que era un feto rugoso

arañando un útero desconocido.

Escucho a pedro conversar con el alba:

- ¿Dónde, dónde carajo está la flor

que hace siglos buscamos, dónde

la luz que nos pertenece?

Hace falta que aprendamos a sonreír

a construir los caminos

a caminar de la mano

a derribar las murallas…

hace falta, que sembremos la victoria.

Y desde la misma esquina

un poeta rígido como una esfinge

esparce su canto, hasta que broten

los últimos pétalos de la flor

porque no faltará fuerza para gritar como

la crónica del barrio:

escribir la última redada policial

o la risa de las adolescentes

a la salida de la escuela

o sobre el canto de un buhonero al amanecer…

no faltará fuerza

para entonar sinfonías rebeldes

ni para formar comités de defensa

ni para mirar hombres grises

ni para dejar sembradas nuestras huellas.

Sólo aquellos que habitan del otro lado

de la ciudad y de la muerte

no han captado la alegría

de un niño bajo la lluvia

ni sentido un nudo de terror

ante el anuncio de tempestad

ni percibido este calor humano

que acordona la ciudad

sólo aquellos

ignoran el porvenir…

Mientras yo sigo aquí

en la misma esquina

clavado como un monumento

o árbol de la ciudad

injertando los versos

y cantando la historia

de un barrio norteño.

(Tomado del libro: Breves motivos, 1985)

2 comentarios:

Rafael Alvarez dijo...

Wao Nicolás, hacía tiempo no leía algo así. Cuanto optimismo hermano esto sí que es verdadera autoayuda sin ofender.

Abigail Goodie dijo...

Nicolas, te admiro por la pasion con que escribes, te sale del corazon,naciste siendo un escritor. Jany tu ex alumna de la Salle (janydls@live.com) escribeme para saber de ti please!!