domingo, 27 de mayo de 2018

Mientras iba en el tren

Por: José Luís Taveras

Balbuceaba un sinsentido
mientras iba en el tren.
No sabía si era tiempo
de bajar o seguir,
y la vida me indicaba
que las dudas provocaban dolor.
Y el segundo que pasaba
otra herida impregnaba en mí.

La ciudad me recordaba
lo diminuto que soy
y la cantidad de opciones
que tengo yo en mi interior.

Pero los minutos pasan,
y el recuerdo en mí se atasca
de sus rizos en mi cara
o los soplidos que me daba
para volverme en mí.

El dolor es natural
y el sufrir es opcional...
hace tiempo que leí.
Hoy mi realidad es dura
y mi opción es insegura...
balanceándose a mil.

Y es que un día yo recuerdo
aquellos momentos bellos
y soy plenamente feliz.
Pero al otro, mal me siento
y mi respirar es lento
porque no está junto a mí.

Y al mismo tiempo... sí.

sábado, 5 de mayo de 2018

Fantasma de la noche

Por: Eddy Ulerio

Ay, mujer
por qué te afanas
por arrastrarme a tus laberintos
nada más me asomo
para perderme en tus ojos,
en tu risa de bosque.

Ese amor  esquivo
que desconcierta las flores,
que hace crecer la duda
ese misterio mudo
que impide mi vivir.

Nada que no se pueda remediar
y desde esa distancia
parece que no ves,
el  regreso de la primavera.

Muero en ese vaivén,
a falta de palabras
sobrevivo estoicamente
acallando los ruidos
mientras musito un poema.

domingo, 29 de abril de 2018

Los núcleos de mis sintagmas

Por: Humberto Rivas

De la totalidad de la gramática
un solo verbo me basta para darle sentido a mis enunciados.
Un verbo en infinitivo que tiene sentido completo en sí mismo
sin importar la persona, el tiempo, el número, el modo o el aspecto.
Es siempre indicativo porque pertenece siempre a la realidad,
es siempre subjuntivo pues siempre es eterno anhelo del que busca,
es siempre un eterno presente si bien se conjugue
en pasado o en futuro.

Palabra gastada que rueda de boca en boca
como botella de alcohol entre borrachos,
y a la vez vislumbrada lejana como la muerte
y tan desconocida como el idioma marciano.
Es concepto atascado en la garganta y que luego se esfuma
como bocanada de humo de tabaco.
A pesar de que en los labios no sea más que una palabra,
cuando cala en las entrañas
crea una revolución de paradigmas
en las más recónditas fibras del sistema solar
y todo lo cambia
y todo lo remueve
y todo lo derrumba
y todo lo levanta
y todo lo sana
y todo lo renueva.

El verbo más conocido y universal,
del que más se escribe, como yo ahora,
del que más se canta,
y del que en cuyo nombre
más se promete y se regala.
Estas cuatro letras, no obstante, sólo son
mendrugos de pan que caen de la mesa del alfabeto.
Ese verbo es amar.
Ya lo sabían, ¿verdad?
Y su sustantivo se ha transformado en mí,
como resultado de la revolución, en el núcleo
de todas mis oraciones.
Ojalá que algún día
también en el núcleo de mi vida.

miércoles, 18 de abril de 2018

Rebelión del sujeto

Por: Nicolás Guevara

Estoy cansado de escuchar voces en la noche
de hacer lo mismo al levantarme
de mirarme al espejo y descubrir mi rostro
arbitrario siempre a la defensiva
de mantener en silencio mi cansancio
de ver la Mona Lisa siempre sonriendo
de la gente que me mira
sin saber que llevo la muerte
congelada en los zapatos
de mi cuarto y sus afiches
con mis penas colgadas de la pared
cansado…
de pensar en “ella”
como si fuese difunta
o estatua de bronce abandonada.

Estoy harto de tantas cosas
de buscar sinónimos
para no escribir “mierda”
de ver golondrinas
y no saber quién corta su vuelo

¡Carajo!

           Una vez más

                               ¡Carajo!

por las veces que me lo he tragado
ya no resisto mi humildad
arrodillada a la ventana.
Estoy cansado
de mis camisas y de quien las vende
de no asesinar el quebranto
de no recibir noticias gratas
de no triturar esta rutina

cansado del mismo gesto al hablar
de ver una rata triste en la cocina
de que el sol me queme la esperanza
como hoja que desprecia la rama
o doncella desvalida en el desierto.

Estoy cansado
pero estas manos cansadas
que sólo escriben versos
no son suicidas.

(Tomado del libro: Breves motivos, 1985)

lunes, 9 de abril de 2018

Tú mi lienzo y mi pincel

Por: Jean Suriel

TÚ mi lienzo
sagrado y amplio en dimensiones
donde trazo mis caricias
y mis besos
mis ternuras
se graban con la tinta
del deseo

Tú mi pincel
de todos los tamaños
a quien recurro
de quien guardo
las reglas y las normas
para pintar amor
para trazar el esqueleto
la piel
los poros y contornos

De ti aprendí a amar
y a ti retorno para amar

Tú mi lienzo y mi pincel



Tomado del libro: Tránsito de Venus. 2014

domingo, 11 de marzo de 2018

Suspiro

Por: Franklin A. Peralta E.

Un suspiro
se descuelga por tu pelo
cae en el libro
y se pierde entre sus letras
y se confunde con el cuento
que estás leyendo.
Al pasar la página
se cuelga de tus dedos.
Al besarse el índice y el anular
te das cuenta.
Lo tomas con tus uñas
y me lo entregas. 

miércoles, 21 de febrero de 2018

Selva citadina

Por: Eddy Ulerio

He perdido mi visión
en un golpe de luz,
se nubla mi razón
por encontrar la virtud.

Mis pasos se han quedado
rezagados en el jardín,
el humor se ha fastidiado
del pensamiento ruin.

El entorno huraño
manifiesta su intención
con el paso de los años
deambula sin emoción.

El cinismo sale a la calle
hace alarde de su plata
no busca consenso de nadie
se viste de traje y corbata.

Confinado sin remedio
a la injusticia rampante
al silencio de los buenos
a las rodillas vacilantes.

Marginado de tolerancia
perseguido por las ideas
despreciado con jactancia
denotado por mi aldea.