lunes, 20 de enero de 2020

Lenguas

Por: Camelia Michel

Me encontré hablando miles de lenguas contigo: las romances y las sajonas, las hijas del sánscrito antiguo. No quedó lugar sin recorrer en la música, en el gesto silente de los mudos. Hablamos el lenguaje de las bestias y toda suerte de sonidos no articulados: de la brisa que cantaba y del hipnótico mar. Pero me ha quedado la duda: por ventura, ¿alguna vez entendiste el esperanto de las almas? ¿Alguna vez sentiste guijarros en el estómago y un nudo en tu plexo solar? ¿Alguna vez supiste el idioma quebrado y angustioso del amor? ¡Ay, vida mía! Y si nos secuestra la aurora, ¿hablaremos el lenguaje de los cuerpos, o habrá alguna boca que clame por auxilio?

sábado, 4 de enero de 2020

Jardín obligado

Por: Humberto Rivas

Jardín apacible de osamenta
forrado,
visto de reojo desde un vehículo
en marcha
que raudo teje kilómetros
mientras se va tragando el asfalto.

Al lado de la vía
en un campo santo,
florecen entre hierba
desbordada y recortada,
entre claveles y crisantemos,
inermes a las críticas foráneas
e impávidos al vaivén de la materia,
quienes alguna vez también pasaron esquivos
viéndolo lejano, de reojo,
con una maleta de planes futuros
colmada.

El autobús siguió su avance,
dejamos atrás ese terruño,
espacio húmedo,
de larga siesta
bajo la arboleda.

Con mucha prisa
se aleja
como si tuviera
este metal sobre ruedas
conciencia de la muerte.

Nos fuimos alejando
con la incógnita certeza
de saber que sí, pero no cuándo,
cuándo nos veremos,
o más bien serán vistos también nuestros despojos
entre madreselvas,
jazmines y camelias,
en el jardín obligado,
con una lápida recordatoria,
una cruz, quizás una foto,
y un epitafio
que a veces dice cosas ficticias aunque hermosas.
Ojalá el nuestro sea esto último
y que todo
sea cierto.

lunes, 4 de noviembre de 2019

Dos

Por: Jacinto Sención Mateo
 
Caminando hacia el sur profundo, un mundo de sorpresas pude encontrar. Nada que ver con progreso y mucho menos con equidad. La gente me preguntaba por el presidente. No supe responder y tan poco consolar tan profunda angustia que en cada rostro pude contemplar. ¿Estaba de vuelta en Comala? No. Esta es la pura realidad; tan real como muchos lugares que hoy forman parte de las migajas que nos dejan las secuelas del progreso y desarrollo. Esta miseria maldita en la que está sumergida gran parte de la República Dominicana. ¿Quién responde a las desgracias de tantas personas que aún padecen la pobreza extrema? Ya la FAO habló. Es hambre. Y los políticos cambian pan por votos.  Los votos no se comen; el pan sí. La gente seguirá votando por sus verdugos cada cuatro años; a la espera de un redentor que los lleve a la tierra prometida, donde sus penas cesarán y contemplarán cara a cara al gran libertador.

lunes, 28 de octubre de 2019

Valgo menos que una gotera

Por: Eddy Ulerio

Hoy me encuentro en el subsuelo
no hay nada que levante mi espíritu
como abandonado de las manos
de los dioses,
y una sensación reductible
me taladra la conciencia
con dosis de cianuro en la sangre
como si todo se volviera en mi contra,
gestos inútiles
en este ir y venir de los días
no hay salida.

Las mismas ideas de pie
este soñar que se inclina
al precipicio,
y las palabras sublevadas
resuenan sin sentido
en la boca de quien las pronuncia
desde la oscuridad de su indefinición.

Hoy, valgo menos que la gotera
que se desliza entre las yaguas
la que sabe que, al caer,
se perderá.

lunes, 21 de octubre de 2019

Otoño

Por: Franklin A. Peralta E.

Espero con ansias
sesenta gotas amarillas
y una alfombra de flores de caoba
para disimular el asfalto.
Me urge caminar sin prisas
con mariposas indiscretas
expulsadas de lo alto.

Necesito la calma de una mañana
que inunde en llanto mi mirada.

Pretendo ir a contracorriente
para de una vez por todas
asumir mis heridas.
Me gusta acompañar el lamento
de los altos señores
que lloran su piel perdida.

Envidio el desdén de los de abajo
que desde hace años celebran su desventura.
De estos cuatro jinetes del Apocalipsis
me acuesto con el que sin frío ni calor
se desnuda.

viernes, 27 de septiembre de 2019

Mi madre

Por: Leonardo Nin

Era de color de la noche la noche en que a mi madre se le oscureció
                                                                                              el tiempo.
Era del tamaño del tiempo el océano de lágrimas chorreadas en las
bodegas de un barco sin mundo.
Era del tamaño del mundo el vientre en que madre en cadenas parió
un continente.
Era del ancho de un continente la isla en la que mi madre enterró sus
huesos.
Era del blanco de los huesos la esperanza pálida de su pelo crespo en
mis manos mulatas.


Tomado del libro: Espacio pagado. 2018

lunes, 16 de septiembre de 2019

País

Por: Sandy R. Genao Cruz

Caduca nuestra sociedad entre los desatinos
invertidos los valores
oscuro destino
impunidad, corrupción
nuestro pan de cada día
inseguridad pública
drogas, tráfico de influencia
es todo lo que se respira.

Políticos que viven de la política
pero no la practican.
Gente sin ética, sin moral
que dirigen nuestras vidas.
¿Dónde naufragaremos?
Porque vamos a la deriva.