domingo, 10 de abril de 2016

Miércoles 1

Por: Nicolás Guevara

A mi lado, en el autobús, una mujer
va desnudando bostezos en la mañana.
Evocando placeres me unta su resaca
íntima, nocturna y soñolienta.
Yo miro, y sonrío. Ella mira soñando.

(Tomado del libro: Poetidiario. 1998)

jueves, 31 de marzo de 2016

Sólo a veces

Por: Sandy Genao R. Genao Cruz

A veces siento
que nada vale la pena.
A veces veo
que en la vida nada me llena.
A veces entiendo
que me tengo que rendir.

Pero en realidad…

Mi vida vale la pena
porque tengo libertad.
Mi vida es alegre y plena
porque tengo tu amistad.
La vida pasa, y es verdad,
pero me mantengo vivo.
Rendirme no es mi actitud
al menos mientras siga vivo.
 

domingo, 20 de marzo de 2016

Camino de redención

Por: Jacinto Sención Mateo

En el pecho golpe a golpe
excavando más las heridas
ya en el abismo perdida
muy hacia dentro me encuentro
solo en la tumba vacía.

Consciente de mis penas
ausente de alegría
entre el fantasma de la muerte
más las dudas por la vida
no sé qué será de mí
en esta tumba vacía.

¡Qué ha sido de mi vida!
Corrompida, sí corrompida
en el goces de Eros
gustos placenteros
sin saber que no existía.

¡Ay qué será de mí!
Busco en mi adentro y no encuentro
miro hacia fuera y miedo siento
sólo una tumba contemplo
mi lamento comprendía.

Oigo una voz que me dice
sal de esa tumba vacía
mira la luz que es mi luz
camina conmigo la vida
ya purgaste las heridas.

Todo pasó en un momento
sin abismo, sin heridas
ausente de penas, de sufrimientos
sólo la conciencia plena
que alguien redimió mi vida.

Hoy camino tan libre
libre como el viento
veo florecer la vida
y en el fondo un sentimiento
que sólo a ti y nadie más que a ti
confiaré en todo momento.

viernes, 26 de febrero de 2016

Al Poeta desconocido

Por: Humberto Rivas

Alzaré el altar del poeta desconocido
y de los poemas olvidados.
Los que nunca se escribieron ni se escribirán
porque quedaron ahogados en una lluvia salada
y se volvieron suspiros, gemidos evaporados.
También a los poemas caídos en el desasosiego del amor
héroes, heridos, sobrevivientes de
batallas del corazón.
También a los poemas cuya tumba fue un zafacón
porque fueron dirigidos o encontrados
para quien no estaban destinados
o para quien no estaba destinado para ti.
Por todos ellos brindo.
Y enciendo esta flama inmortal                     
que arde en el centro de mi pecho
por los poetas conocidos y desconocidos
caídos en la guerra del amor.

Así como se erige un monumento
al soldado desconocido, así erijo yo uno
al poeta anónimo
aquel que deambula por las noches y los días
bajo la luz de la inspiración.
 

viernes, 22 de enero de 2016

La que defiende al hombre

Por: Franklin A. Peralta E.

Me subes a las cumbres más altas
para que mejor contemple el vacío.
Tus dedos pasan
en movimiento veloz bajo los míos.

Te poseo nominalmente
te acercas a mis instintos
pero quieres jugar juegos distintos.

Creyéndome poseedor de tus gemidos
destruyo con los dedos
lo que nunca había querido.
Te encontré sin buscarte
y ahora me tienes perdido.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Sólo dos

Por: Jacinto Sención Mateo

Miel destilan tus besos
caricia mi alma desnuda
que ansía tus versos
tu cuerpo cercano quiero
sentir tu pecho hacia dentro.

Resuello tu aliento
despiertas mis celos
sonríe el silencio
se aleja la luna
dos cuerpos sedientos.

Horas sin prisa
miradas cruzadas
timidez que abrazo
hoy tan cercana mía
embrollada en mi regazo.


 

viernes, 6 de noviembre de 2015

¿Nos hicieron mal de ojo?

Por: Rafael Alvarez de los Santos

El fenómeno conocido como mal de ojo nunca ha estado lo suficientemente claro, sabemos un poco de cómo se origina y la manera de identificarlo, pero no con toda certeza.

Según me cuentan el mal de ojo ocurre cuando usted resalta las bondades de algún niño sin que al final pronuncie la palabra mágica “Dios lo bendiga”. La ausencia de esta palabra produce un efecto negativo y diametralmente opuesto a lo expresado con los labios.

En caso de que una persona no pronuncie la palabra mágica al resaltar la belleza de su niño, usted puede contrarrestar los posibles efectos dañinos (que sería el mal de ojo) con unas palabras que, repetidas tres veces y en voz baja, neutralizan cualquier posible maldad que se oculte en la apariencia de bondad de sus palabras.

Omito las palabras porque una persona que ensalma me dijo que nunca pueden revelarse esos secretos.

Como no todo el mundo conoce las palabras mágicas que neutralizan el hechizo producido por el mal de ojo se ha optado por prevenirlo con un atuendo conocido como azabache que consiste en un puño de color negro con una cinta roja.

La pregunta obligatoria es ¿Cómo sabe usted que a su hijo le hicieron mal de ojo? La manera en como se diagnostica el mal de ojo es poco convencional: se suele acostar boca arriba al niño y si un pie es más largo que otro (cuestión que me dicen es muy normal) a su hijo le hicieron mal de ojo.

Lo mismo parece que nos ha pasado con el país. Atrás quedaron los tiempos en que nos resaltaban lo solidarios que somos, la situación de violencia y delincuencia ha provocado que nadie se detenga ante el hermano que ha sufrido algún percance en la calle y solicita ayuda.

Recuerdo cuando la prestigiosa organización Británica The New Economics Foundation hizo público un índice de felicidad y nos colocaban como el segundo país más feliz del mundo sólo superado por Costa Rica. No pasó un año de publicada esta investigación cuando un informe del Earth Institute auspiciado por la ONU nos colocaba como el segundo país menos feliz de América Latina. Nos elogiaron sin decirnos Dios les bendiga.

Nos echaron mal de ojo porque de otra manera no se justifica lo que está pasando, este tránsito doloroso de la supuesta tranquilidad ciudadana a esta tensa situación de asesinatos diarios, de feminicidios, narcotráfico, corrupción. Y parece que contra estos males no hay conjuros que valgan, no basta con picar la tierra en cruz ni rezarle a santa apolonia, no bastan los ensalmos ni las oraciones dichas en voz baja y repetidas tres veces para nuestros adentros y no han bastado los azabaches.

Supuestamente nos habíamos tragado un resguardo, nos habían ensalmado y tal parece que hubo otros que sabían la cuestión y nos dieron a tomar agua de siete tinajas o de siete agujas esfumándose así la protección y ya ven como quedamos: con la vergüenza a la intemperie.

Diferentes amigos contradicen mi teoría de que nos han hecho mal de ojo pues, para que el mismo se produzca ya se ha dicho que deben tener un pie más grande que otro. Pero contrario a este fenómeno, lo que ha ocurrido es que estamos en la cultura de lo fácil, del dinero rápido y ello explica la corrupción, la droga, los asaltos. Resulta entonces que en este país muchos, en vez de tener un pie más grande lo que tienen son las manos y los dedos más largos que otros.