martes, 9 de junio de 2009

No es malo que nos lleven el queso

Por: Rafael Álvarez de los Santos

Sin lugar a dudas que los libros de autoayuda se han convertido en los recursos más buscado y utilizados en esta sociedad de la depresión y de carencias afectivas.

Uno de estos libros, ¿Quién se ha llevado mi queso?, ha sido quizás en los últimos cinco años el más leído y citado por muchas personas; llegando inclusive a hacerse una edición para jóvenes.

Como me considero un estudioso de lo juvenil, en cuanto vi esta edición me atreví a comprarlo siendo mi decepción ipso facto, pues era exactamente el mismo libro con la única diferencia que le agregaron un diálogo entre jóvenes mientras comían pizza. Vaya imagen ésta.

En una ocasión me invitaron a cantar en una degustación de vinos y quesos en San Francisco de Macorís y lo primero que debo decir es que nunca en mi vida había pensado que existía tanta variedad de quesos y fue tanto lo que comí que duré más de tres meses que no podía verlo ni en pintura.

Algo parecido me pasó con este libro, pues menciona tanto la palabra queso (195 veces para ser exacto) que condujo hasta el hastío mi capacidad de lectura. Si puedo decir con exactitud las veces que se menciona el concepto referido es muestra de que he leído el libro. ¡Sí lo leí! ¿y qué?

Para no saturarles con el término en cuestión les diré que en este escrito esa palabra aparecerá trece (13) veces, para que después no me acusen y puedan leerlo conscientes de la cantidad de veces que aparecerá. Este número que ofrezco incluye desde el principio del escrito hasta el final.

De lo que quiero hablarles no es necesariamente del libro, sino de mis reflexiones a raíz de leerlo. En República Dominicana el queso tiene una connotación diferente, por ejemplo: cuando una persona tiene mucho tiempo sin tener relaciones sexuales se dice que se le está haciendo un queso en la nuca (así es como llamamos la parte trasera de la cabeza).

Por respeto a los niños y niñas que puedan leer este escrito no voy a decir por qué se hace la analogía.

En mi reflexión he pensado que si alguien nos lleva el queso de esta manera no está nada mal que nos lo quiten, pues eso produce un efecto relajante que a más de una persona nos encanta.

Hace unos cuantos días me desperté como muy relajado y alegre, en cuanto me sentí así grité inmediatamente: ¡¿Quién se ha llevado mi queso!? Pero después caí en la cuenta de que había tenido un sueño húmedo y ya no tuve que preguntar más.

Esta experiencia me ha hecho pensar que si encontráramos quién se llevara nuestro queso con más frecuencia viviríamos con menos estrés; enfermedad que es considerada la epidemia del siglo veinte… y del veintiuno.

Si alguien se llevara nuestro queso por lo menos cuatro veces a la semana, tendríamos menos infartos. Al liberar esas energías acumuladas que se convierten en cansancio y estrés, sólo tendríamos que salir a caminar un poco y habríamos completado una dosis de liberación de quesos sumamente importante.

Por último les digo que si en realidad se nos llevan nuestro queso no tiene por qué suceder una situación tan dramática como la que narra el libro. A no ser que nos contagien con alguna enfermedad o surja un embarazo no deseado y para evitar ambas cosas existen los preservativos y anticonceptivos. De manera que debemos permitir que nos lleven el queso por nuestra salud y la de quienes nos rodean.

9 comentarios:

Frank Milton dijo...

MUY BIEN DESPRENDERSE DEL "QUESO",ESTOY DE ACUERDO, PERO EN VES DE ESPERAR QUE ALGUIEN SE LO LLEVE, ¿NO ES MEJOR ENTREGARLO PÚBLICA, LIBRE Y DECIDIDAMENTE? CREO QUE HABRÁ MAS DE UNA O UNO DISPUESTO A LLEVÁRSELO (AYUDAR). ADEMÁS CREO QUE SERÍA UN DESPRENDIMIENTO DE QUESO MUTUO, EN EL CASO DE QUE ALGUIEN "SE LO LLEVE", SINO ES ASÍ ENTONCES SERÍA "VOTÉ MI QUESO", YA SEA DE FORMA VOLUNTARIA, O SIMPLEMENTE COMO TE PASÓ A TÍ RAFA...

MUY BUENA... LITERATURA POPULAR.

Marie dijo...

Rafael, espero que pronto recopiles todos tus escritos y los publiqué.

Me tendrás en primera fila el día que decidas hacerlo.

Sólo tego una queja: me quedo con las ganas de saber por qué la analoagía entre el queso y la nuca.

Explícate, no seas malo.

Franklin P dijo...

Esto es lo que se llama Rafael en versión completa huyendo de la censura.

Rafael dijo...

eyyyyy, bueno. Creo que ningún escrito mio habia consitado tanta atención y opinión. Maria, supongo que habrás de saber esa analogía así que no intentes amarrarme en lo seco. Sobre lo publicar las historias eso ya está en carpeta, una vez lo dije por esta misma vía. Franklin el escrito en sí tiene sensura no utilicé todos los vocablos, pero prometo hacer una segunda parte.

Rafael dijo...

Les adelanto el título del libro, se llamará "Vivencias en Broma y en Serio, para Serios que son Bromistas y Bromistas que son Serios". Actualmente está en manos del corrector de estilo.


Nota: Tengo que ser sincero y decir que la idea del escrito sobre No es malo que nos lleven el queso se la robé a Vladimir pues fue el primero en mencionarme eso.

Franklin P dijo...

vlady siempre como el basurero, quemando por abajo.

paz dijo...

rafael que interesante tu reflexion y estoy de acuerdo con maria, esperaremos tu publicacion..

Joaco dijo...

Yo soy alérgico al queso, por la misma complicación que me trae al tenerlo. Por eso cuando siento la presencia del bendito queso, trato de despojarme inmediatamente de él. Sin embargo hay que estar claro, que la pandemia del queso gracias a Dios se puede combatir en la medida que alguien se hace solidario con los afectos de esta enfermedad, y lo más importante, es que la misma no se pega. El queso no debe de ser un problema para la humanidad, por eso invito a todos y todas a que combatamos al queso.
Amigo Rafael, ayúdame en esta lucha, son muchas las que están afectadas.

Rafael dijo...

Estoy de acuerdo con lo que propone joaquin. Hagamos una cruzada contra el queso. De seguro que seremos mas felices.