lunes, 25 de mayo de 2026

Tambores

Por: Indhira Itsuki

Nadie quiere morir en lo que conoce,
ni irse de la vida
dejando experiencias como recuerdos.

Nadie quiere ser olvido de nadie.
Nadie quiere morir su muerte.
Tejen rezos con fábulas en los dedos.
El presente es frágil de sí mismo.
¿No lo será de ti?

Quien vive,
a su muerte le huye;
quien teme a todo eso,
nunca conocerá lo hermoso de la vida.
Cada despedida aparece sola.
La vida empuja,
la muerte despoja.


Tomado del libro Tonalidades oscuras. 2025

jueves, 5 de febrero de 2026

Penélope

Por: Jean Suriel

TODO se detiene
a un paso de mi conciencia
y espero.
Más allá no hay quietud
aunque aquí
tampoco la serenidad
es absoluta.
Y espero
que transcurran las horas,
la lluvia y la memoria
y la memoria de los días.
Y también me espero.

jueves, 8 de enero de 2026

Viernes 7

Por: Nicolás Guevara

¿Quién no lleva un recuerdo
de sal y azufre colgado en el pecho
como una redonda medalla
resistiendo el olvido?

(Tomado del libro: Poetidiario. 1998)

lunes, 20 de octubre de 2025

Autorretrato

Por: Leonardo Nin

Yo,
ya no busco la insignia del desprecio
donde se exilia la paciencia,
sé dónde el viento esconde el silencio
cuando muere el eco.
Yo,
ya no recojo lisonjas de bondades
del decoro,
sé dónde muere un árbol
cuando la envidia humaniza
al alma.
Yo,
ya no espero lo recíproco
del otro solidario,
aprendí a sentir envidia
cuando el lodo se hizo cuerpo
en mis venas de poeta.
Yo,
ya no me disculpo
ante el ojo acusador de los jueces,
he visto a una montaña
parir imperfecciones,
que hoy cuelgan de mi cuello
como una diadema de carne y hueso.
Yo,
tiempo, materia, medio-tiempo, alma,
cuerpo, hoyo, hoyo profundo,
muerte, laberinto de incógnitas,
vida: existencia perenne
del recuerdo.


Tomado del libro: Espacio pagado. 2018.

lunes, 25 de agosto de 2025

Buenos deseos

Por: Sandy R. Genao Cruz

Quiero cambiar el mundo
quiero cambiar mi entorno
quiero probar otros rumbos
y despojarme de los miedos que escondo.

Quiero sembrar nuevas ideas
quiero ver florecer la verdad
quiero que mi alma encuentre luz
ya no quiero más la oscuridad.

Quiero izar de nuevo mi bandera
quiero volver a sentir mi dignidad
quiero ser voz que inspira, que siembra
volver a ser faro en la tempestad.

Quiero cambiar el dolor por la esperanza
quiero de un tirón la tristeza desterrar.
Quiero sonreír, alegrar a quien me rodea
ser camino que inspira libertad.

Quiero pensar que puedo cambiar el mundo
quiero creer que puedo cambiarte a ti.
Quiero sembrar la paz que necesita el mundo,
mas sé que para lograrlo
primero debo cambiarme a mí.

martes, 12 de agosto de 2025

Mi amigo

Por: Eddy Ulerio

                                                                                    A Rubén Darío Gómez

Desde muy joven abrazaba la vida con todas sus fuerzas, con un deseo inmenso de vivir, de destacar, de socializar y crear lazos fuertes de amistad. Así era él. Decidido y libre. En la adolescencia vivió una tragedia que marcaría su vida y transformaría su entorno. Aires nuevos, amistades, empezar de cero. Empero, jamás varió su determinación interna, bebía a sabor los instantes de su existencia como si no hubiera un mañana. Era feliz. La noticia de que algo no andaba bien, no arrebató su sonrisa y su deseo de encontrarse con los amigos y celebrar con algunas cervezas. Batalló en silencio con su enfermedad por algunos años. Siempre decía que estaba bien y minimizaba lo que sentía con un chiste o hablando de algún nuevo encuentro. Jamás asumió su decadencia. Su personalidad no era de esas que claudican. Hasta el final estuvo firme. Murió como vivió un día de julio.

lunes, 28 de julio de 2025

Cuando ella dice hasta luego

Por: Humberto Rivas

Llévate los adioses que desgarran las nubes
que hacen llover flechas ácidas de nostalgia sobre mi pecho.
Llévatelos, Ser Eterno, y tráeme la cercanía ad infinitum de sus alas.
Ella es mi arca de Noé en el diluvio universal que asoló mi isla de Ítaca,
donde anhelaba volver sin razón, aunque Penélope allí no estaba.
Ítaca será donde viva con ella, y ella mi Penélope. Ella mi hogar y mi reino.
Ella mi luz en el agujero negro de TON; ella, remolino sideral que causa
vértigos estelares en el ombligo de Andrómeda.
Los hasta luego que nos decimos son latigazos sobre
nuestros espíritus marcados en demasía por el llanto.
Aleja, Señor, el silencio que me deja cuando dice: “adiós amor”.
Y tráeme su voz melodiosa de sirena que me ata a sus escamas.
Y saborear su sal marina hasta la muerte dentro de millones de años
luz, hasta que lleguemos al lugar donde supuestamente se enfría
el amor y lo retemos.
¿Y dónde será ese lugar donde se enfriará nuestro amor?
En el lado frío del sol. Pero incluso allí, entre las cenizas muertas, nuestro ímpetu ígneo hará brotar un bosque de llamas para seguir amándonos entre los nidos de los árboles.

lunes, 9 de junio de 2025

En agonía

Por: Jacinto Sención Mateo

Viene el río sonando tempestades
que inundan las calles de miseria,
río de maldad que se lleva entre sus garras los valores;
mientras hay una sociedad que finge ser feliz.
Pero el río sigue ahogando corazones
hasta dejarlos sin amor.

Sale el sol y los árboles siguen tristes
ronda la muerte
los ríos ya no hablan
sólo el silencio prolonga su murmullo
la tierra se mantiene estéril.
Así va pasando el día;
mientras que el viento de la desidia va desenterrando
una cosecha de huesos secos.

sábado, 17 de mayo de 2025

Poeta

                              A Mario Benedetti

Por: Franklin A. Peralta E.

Noches que prohíben el amanecer
hasta convocar al Poeta.
Sepámoslo o no,
nos espera detrás de la puerta.

No importa si subimos o bajamos
él mueve su jardín botánico
y lo planta en medio del camino.
Antes de aprender a contar
ya contaba contigo.

Volé en busca del exilio
y lo encontré en una mujer
desnuda y entregada.
Pero regresé a tiempo
a la cordura de la patria.
Después de dar la vuelta al mundo
renuncié a ser pordiosero
y traduje a sagrado himno
tu Te Quiero.

Hay muchos poetas.
Algunos hasta nóbeles.
Pero tú abres las puertas
A los nóveles.
Poeta
ahora que te has ido
heredamos cantar tus amores.

domingo, 27 de abril de 2025

El gorrión y su canto

Por: Ariel Vargas

Esa mañana, el cielo se tiñó de un gris plomizo, y el alba trajo consigo un sabor amargo, como el recuerdo de una fruta agria. Cuando el reloj apenas marcaba las doce, el gorrión, que antes tejía melodías de sol en el aire, calló. Su cielo, el espacio vibrante de sus trinos cotidianos, se desplomó, cubriendo con un manto ceniza las calles que solían danzar doradas bajo el sol caribeño. La isla entera se siente desolada, huérfana por la partida de tantos hermanos, amigos, hijos, padres. Escuece el corazón la ausencia de su canto, aunque sabemos que su eco resonará en cada melodía venidera. Una apnea colectiva sofoca el llanto de un país que, apenas la noche anterior, desbordaba alegría. Solo resta abrazar este dolor hasta que cicatrice en la memoria, atesorar las sonrisas que nos legaron. Porque, aunque hoy el cielo pese con su tristeza gris, confiamos en que un día el sol volverá a rasgar las nubes.

sábado, 29 de marzo de 2025

Memoria del Viento II

Por: Jean Suriel

        MI BARCA levó el ancla. Zarpó. Empuñé los remos en la distancia. Porque siempre la quise hui del pueblo a oscuras. No dije nada. Solo. Alcé las velas en la distancia. Pasó el tiempo. Distancia.
Aquella gaviota que veo suspendida posee el carácter de mi soledad. Calladamente sombría. Sencillamente sola. Vacía. En una brecha extensa. Sin ruta porque el sol aún duerme.

Hasta del viento estoy solo.

Continúo buscando sin encontrarla. Incansablemente. Penetro el mar y me pierdo en la distancia. Desesperadamente. Desembarco en todos los puertos. Apasionadamente. Aunque la busco en mí mismo, sigue perdida en la distancia.

jueves, 6 de marzo de 2025

Necesidad

Por: Naomi Mulvihill

Cuando trabajé en el orfanato un chico vino
a cosechar caña de azúcar vestido con lo que
había llevado puesto para prostituirse en un resort de playa.
Sus compañeros de cuarto recogieron roca volcánica
la que luego me enteré se llamaba escoria—una palabra
cuya raíz nos da desecho, mierda
y excremento. Al borde del campo,
lo apedrearon. Veo todavía su azul menguante,
la agitación de su vestido al correr.
Por celos o aburrimiento también mataron
a los perros callejeros que cada uno había adoptado.
Entonces, no supe lo que era despertar
en la cama de una mujer y entrar al mundo
segura de que su roce habría de verse en mi piel.


Traducido por: Jorge Vessel (en The Unamuno Author Series Festival: A Bilingual Anthology, (Madrid: by The Unamuno Author Series and Desperate Literature, 2019)

miércoles, 29 de enero de 2025

Gestación

Por: Nicolás Guevara

Eres verde
como una hoja
tu presencia
me parte la vida en dos
               como tus ojos

tu origen
se desprende de la tierra
y tú, penetras en mis bienes
alegre
         tierna
                  fecunda…
                  como la naturaleza.


(Tomado del libro: Las piernas de mi poesía. 1987)

lunes, 16 de diciembre de 2024

Danza de dos en la penumbra de la piel

Por: Leonardo Nin

Del infinito a su falta
pendula la hebra por la que sube
la irrefutable dicha de tenerla cerca.
El último aliento atolondrado de su cuerpo
hace una maraña de tórtolas y golondrinas
esculpiendo círculos en el reposo de su respiro.

“Todo pasa y todo queda”
el tiempo colgado de su ombligo
se derrite gota a gota en su caverna,
en sus poros nace un río.

Yo nado, ella baila.
Lo negro del fondo me esconde;
el blanco de su vestido
la diverge: piel y suspenso.

El blanco de sus ojos la transpone,
aferrada al penúltimo hueso
de mi esqueleto de brea
derretido en los linderos de su cintura.

Eso somos en blancoynegro:
unísono monocromo del sentimiento,
bicromía tenue
para los ojos y el espanto.


(Tomado del libro: Espacio pagado. 2018)

lunes, 18 de noviembre de 2024

Alegoría al mito de la caverna

Por: Sandy R. Genao Cruz

Escucho las voces que desde la caverna claman para que continúe el espectáculo de las sombras que les entretienen y que dan por realidad.

Escucho los alaridos de aquellos que decidieron tenderse en el camino a clamar misericordia y no hacer nada más.

Escucho los susurros resignados de los que han aprendido a conformarse con la penumbra, temerosos de la luz que podría cegar sus ojos acostumbrados hace tiempo a la oscuridad, esos que prefieren la comodidad del engaño antes que el riesgo de la verdad.

Veo las manos extendidas de aquellos que, con cada nuevo amanecer, esperan el milagro que nunca llega, y en su espera languidecen, como si la esperanza fuera suficiente.

Los que se han detenido en el camino, incapaces de alzar la vista y comprobar que la salida está más cerca de lo que imaginan, pero que requiere esfuerzo, requiere un paso hacia la vida.

Y al fondo, en la caverna, el espectáculo sigue su rumbo. Las sombras danzan y se deforman sobre la pared, proyectadas por quienes dominan el fuego. Estos pocos que se ocultan tras las llamas, moldeando las ilusiones a su antojo, sabiendo que quienes miran sólo ven lo que han aprendido a ver sus ojos.

Y entre esos murmullos y gritos, resuena una voz diferente, una voz que cuestiona, que interpela, que incomoda, que insiste en que hay algo más allá del eco de esas sombras.

Una voz que llama a despertar, a levantarse del polvo del camino, a volver la espalda a las paredes de las sombras que atrapan, a enfrentar la claridad de la salida, aunque duela, aunque moleste, o aunque nos cueste la vida.

¿Quién se atreverá a salir de la caverna? ¿Quién se atreverá a mirar más allá del teatro de luces y sombras? ¿A buscar la verdad, aunque sea dura, a desafiar la oscuridad encendiendo una luz y presentar la realidad transparente y desnuda?

lunes, 28 de octubre de 2024

Para vivir

Por: Eddy Ulerio

En ocasiones como un extranjero que no conoce la cultura
he dejado los convencionalismos colgados en un clavo.
En mi libertad construida
he bordeado la tristeza
la soledad y la felicidad,
reductos ineludibles de toda búsqueda.
La rutina la aleja de los excesos
del sinsentido
de la vorágine del tedio
que todo lo trastoca
no hay que sortear nada
simplemente vivir a plenitud.

lunes, 7 de octubre de 2024

SOS en un mundo que hace aguas

Por: Humberto Rivas

Estoy atrapado en medio del océano
en un barco de vela,
sin vela, sin timón, sin remo, sin botes salvavidas,
con sólo media botella de agua dulce que bebo
sorbo a sorbo en milimétrica medida.
Un pedazo de pan viejo y duro,
una bodega cargada de miedo e impotencia
y del agua salada que se cuela, atrevida,
por unas grietas que, como analogía de caóticos destinos,
profetizan un naufragio inminente.
Arriba en la cubierta miro adelante la línea del horizonte.
A estribor y a babor,
busco islas con la mirada que me salven de la muerte.
Abajo, el agua del mar va subiendo por la escotilla de proa,
arriba, en la cubierta, me voy tomando la última gota serenamente,
abandonado en los brazos del Creador, me quedan dos opciones:
morir con el rostro sereno o esperar un milagro en el último momento.
Mi mente se aclara y mi ánimo se sosiega,
elijo seguir esperando.

viernes, 13 de septiembre de 2024

Voces en el silencio II

Por: Jacinto Sención Mateo

Siguen cayendo lágrimas entre las espinas
al caer se confunden con la tierra herida
donde el polvo cobra vida y la muerte se mantiene fértil
rondan como fantasmas en las noches frías.
Mientras la ciudad duerme,
las calles están a la espera del nuevo día
sabiendo que no hay otra oportunidad
para que las aves puedan alzar el vuelo por última vez.

viernes, 2 de agosto de 2024

La obra del fuego

Por: Franklin A. Peralta E.

Abrazado a un pan que no alimenta
le prendo fuego a la casa conmigo adentro.
Hacia atrás corre el tiempo en el espejo
cuando va a salir el sol, se desploma el techo.

Camino cuesta abajo en pasadizo al cielo
no se pueden quemar las puertas del infierno.
Entonces llega tu mensaje por correo.
Recibiste mis señales de humo
y vienes a mi encuentro.

Aquí te espero.
Ojalá no tardes,
porque a las cenizas
se las lleva el viento.

martes, 25 de junio de 2024

Memoria del Viento I

Por: Jean Suriel

LA QUISE con vehemencia. Siempre la quise. Tal vez demasiado para mis posibilidades. Era hermosa, quizá lo sea para la eternidad. La quise con demencia. Pero siempre la quise.

Me derrotó su ausencia. Marchó, muda, por las rutas que ignoro. Caminó por las calles oscuras de otros pueblos. Embarcó hacia un continente desconocido. No sé qué océano navegó. A hurtadillas, marchó. Quedé sumido en la soledad de la vida. Ausencia. Ausencia. Ausencia. Ignoro las latitudes que la esconden.

Siempre pensé en la posibilidad de su retorno. Nunca volvió. Creía verla en cada mujer que sonreía. En la rosa ensangrentada e hiriente. En la luna. En la gaviota. Pregunté a la gente. Detuve el tiempo en mi mente y en mis venas con el fallido intento de regresarla. Esperé en el parque. Esperé en el puente. Y en la catedral. Esperé.