El rey sabe que un día va a despertar y sus súbditos se habrán marchado.
Es un mal presagio, se dice para sus adentros.
Una cólera sin límite lo hace levantar de su sillón
con parsimonia camina hasta el balcón
mira los jardines de la gran casa
deshojado el ánimo
ve sus días mermar
en el ocaso de su otoño.
Flaquean sus fuerzas
su ego lo mantiene de pie
se dice: soy el mejor
nadie lo hará como yo
mis adversarios conspiran
quieren verme derrotado
cual hojarasca movida por el viento.
Como Ulises persisto en esta quimera
contra viento y marea.
Sus manos se crispan en el teclado de su teléfono
redacta un micro mensaje
para que el mundo no lo olvide, lo escribe con letras mayúsculas.
Su círculo se cierra poco a poco.
Lo sabe porque todo empieza a caer como castillo de naipes.
Se conforma pensando: Nadie en la historia ha sido más grande que yo,
Es un mal presagio, se dice para sus adentros.
Una cólera sin límite lo hace levantar de su sillón
con parsimonia camina hasta el balcón
mira los jardines de la gran casa
deshojado el ánimo
ve sus días mermar
en el ocaso de su otoño.
Flaquean sus fuerzas
su ego lo mantiene de pie
se dice: soy el mejor
nadie lo hará como yo
mis adversarios conspiran
quieren verme derrotado
cual hojarasca movida por el viento.
Como Ulises persisto en esta quimera
contra viento y marea.
Sus manos se crispan en el teclado de su teléfono
redacta un micro mensaje
para que el mundo no lo olvide, lo escribe con letras mayúsculas.
Su círculo se cierra poco a poco.
Lo sabe porque todo empieza a caer como castillo de naipes.
Se conforma pensando: Nadie en la historia ha sido más grande que yo,
ni siquiera Washington.