Por: Franklin A. Peralta E.
Me siento
en el centro de mi ser
miro alrededor
y sólo veo
el verde olor
a hormigas muertas.
Contemplando sus cadáveres
descubro que no sintieron
las muchas llamadas sin dueño
anunciadas con melodías
llenas de tormentosas esperanzas.
El dolor a alcohol del deseo
da gritos de placer
ante el anuncio del exterminio
del francotirador de mi orgullo en recreo.
La cansada danza de pasión débil
es el preludio en palabras
de un llanto retrasado por la desgracia.
El desánimo de los moteles
se hace presente
por la prolongada ausencia
de los juegos infantiles
de este adulto que se conforma
con ofender a estos papeles.
(El final en el inicio del 2003)
lunes, 27 de junio de 2011
jueves, 23 de junio de 2011
Sueño y deseo
Por Albania Camacho
Deseo tener la dicha de conocerte, para mecerme en los brazos de mi amor, saciando los placeres reprimidos de sentir la sensación de tu ser asomándose en la profundidad de mi piel.
No me queda más que cerrar los ojos, soñar con los días en los que te entregue las ganas que me vibran en el cuerpo, acurrucarme, contemplar la luna… abrazar mi almohada imaginando que te tengo entre mis brazos.
No necesito tenerte a mi lado para estar contigo, para llevarme a tus brazos. Estás aquí conmigo en mis sueños, en mis pensamientos, en mis deseos de tenerte, de sentirte mío.
Me muero por verte, no lo puedo negar. El día que pueda abrazarte seré una mujer radiante, sensual que responderá a los placeres más profundos de nuestras almas.
Deseo tener la dicha de conocerte, para mecerme en los brazos de mi amor, saciando los placeres reprimidos de sentir la sensación de tu ser asomándose en la profundidad de mi piel.
No me queda más que cerrar los ojos, soñar con los días en los que te entregue las ganas que me vibran en el cuerpo, acurrucarme, contemplar la luna… abrazar mi almohada imaginando que te tengo entre mis brazos.
No necesito tenerte a mi lado para estar contigo, para llevarme a tus brazos. Estás aquí conmigo en mis sueños, en mis pensamientos, en mis deseos de tenerte, de sentirte mío.
Me muero por verte, no lo puedo negar. El día que pueda abrazarte seré una mujer radiante, sensual que responderá a los placeres más profundos de nuestras almas.
jueves, 16 de junio de 2011
Consciente ilusión
Por: Héctor Martínez
Llegas
te siento
no tocas
y te abro la puerta.
Te sientas
titubeas
me lo haces sentir
sólo estás de pasada.
Intermitente y temerosa
vuelves
regresas
zarandeas mis ansias
agitas mis dolencias
de nuevo te levantas
y me dejas sin respuesta.
Te vas
vienes
me abrazas
y cuanto más
mi conciencia de ti más se encanta.
Y poco a poco se sosiega mi alma
se desinteresa mi carne
casi muere tu imagen
que nunca trascendió el sueño
presencia inventada.
Si un día te enteras
de ésta mi bien vivida ilusión
sólo duda
sin preguntas
no me pidas más confesión.
Llegas
te siento
no tocas
y te abro la puerta.
Te sientas
titubeas
me lo haces sentir
sólo estás de pasada.
Intermitente y temerosa
vuelves
regresas
zarandeas mis ansias
agitas mis dolencias
de nuevo te levantas
y me dejas sin respuesta.
Te vas
vienes
me abrazas
y cuanto más
mi conciencia de ti más se encanta.
Y poco a poco se sosiega mi alma
se desinteresa mi carne
casi muere tu imagen
que nunca trascendió el sueño
presencia inventada.
Si un día te enteras
de ésta mi bien vivida ilusión
sólo duda
sin preguntas
no me pidas más confesión.
domingo, 12 de junio de 2011
Amolando y siempre boto
Por: Rafael Álvarez de los Santos
Changao es un señor de mi natal Cevicos a quien los niños llamaban el único chino del pueblo por el apodo que exhibe. Se gozaba este chiste y a la vez divertía a los niños con sus ocurrencias intentando hablar como los chinos.
Es un señor serio, respetable y un trabajador empedernido. Había logrado hacer cuantos trabajos se pudieran honradamente.
Ha sido mecánico, gomero, tenía una fritura, vendedor de gasolina detallada, vendedor ambulante de múltiples cosas como arepas, helados, bollitos de yuca, frío-frío en un triciclo, tenía un punto de vender víveres al lado del parque central y un amplio etcétera, para acortar el extenso currículum de este señor.
No obstante sus múltiples trabajos, casi todos de chiripero, vivía en condiciones de pobreza casi extrema. Su apego a la vida y a los valores de la honestidad y la honradez les hacían trabajar más de la cuenta para mantener una familia de siete hijos, casi todos pequeños.
La vida de Changao no era asumida como ejemplo por las generaciones más jóvenes, pues llegaban a afirmar que “Changao es el vivo ejemplo de que una persona no progresa trabajando” Los más adultos decían “El pobre Changao se la pasa amolando y siempre boto”.
Cuando algunos jóvenes eran increpados por su tendencia a la vagancia y hacer esquinas en los parques del pueblo, sus respuestas (a modo de justificación) eran: “¿Para qué uno va a trabajar?, ¿Pa’ vivir como Changao, amolando y siempre boto?”
El protagonista de este “pesimismo” no pensaba lo mismo, pues decía que lo único que podía dejar de herencia a sus hijos era el trabajo y forzarlos a que estudiaran, porque de ahí era de donde podrían sacar algo.
Lo extraño de todo esto es que la población miraba el lado opuesto del esfuerzo de nuestro personaje, en vez de mirar el ejemplo de lucha y desafío constante a la vida y a la situación que hoy muchos prefieren llamar “coger lucha”.
La tendencia a lo fácil de la sociedad contemporánea se iba reflejando en cada ocasión que una persona veía en Changao una justificación para no trabajar o, como decían ellos, “pa’ no dar un golpe ni de karate”. Los hijos e hijas de este señor defendían a su padre en cada ocasión que los amigos les mencionaban el caso: “Lo que yo sé es que mi papá no roba”, repetían hasta la saciedad. En esto último se puede notar que el mensaje que quería enviar a su familia estaba calando en sus vástagos y ésta era la mejor noticia para Changao.
Todavía recuerdo cuando uno de sus hijos inventó una sillita voladora en el patio de su casa con madera. Esto constituyó toda una novedad pues este entretenimiento sólo era visto en las fiestas patronales y ahora podían verlo a diario. La gente acudía en masa y pagaban para montar a sus niños y niñas en el novedoso invento, mientras sus hermanos se encargaban de amenizar el lugar a ritmo de merengue y bachata y vendían una que otra comida… hasta palomitas de maíz.
El hijo mayor, que siempre le acompañaba en todos sus negocios, comenzó a trabajar como cobrador de una guagua que venía de Cevicos a la Capital. Hoy en día este joven es el dueño de su propia guagua y además tiene dos vehículos que viajan de Cevicos a Cotuí y una yipeta para rentarla.
Como vemos, quienes han salido adelante no son los jóvenes que se mofaban de Changao y de su obstinada pasión por el trabajo, sino los hijos que defendían a su padre en cada acción que realizaba por su bienestar.
Hoy Changao afirma que si ver a sus hijos e hijas trabajar honradamente, si verlos terminar su bachillerato y universidad, si el sentir que hoy pueden “meterle la mano” aligerando su carga se puede considerar fracaso, entonces él no tiene ningún problema en seguir fracasando; aunque se le siga diciendo que permanece “Amolando y siempre boto”.
Changao es un señor de mi natal Cevicos a quien los niños llamaban el único chino del pueblo por el apodo que exhibe. Se gozaba este chiste y a la vez divertía a los niños con sus ocurrencias intentando hablar como los chinos.
Es un señor serio, respetable y un trabajador empedernido. Había logrado hacer cuantos trabajos se pudieran honradamente.
Ha sido mecánico, gomero, tenía una fritura, vendedor de gasolina detallada, vendedor ambulante de múltiples cosas como arepas, helados, bollitos de yuca, frío-frío en un triciclo, tenía un punto de vender víveres al lado del parque central y un amplio etcétera, para acortar el extenso currículum de este señor.
No obstante sus múltiples trabajos, casi todos de chiripero, vivía en condiciones de pobreza casi extrema. Su apego a la vida y a los valores de la honestidad y la honradez les hacían trabajar más de la cuenta para mantener una familia de siete hijos, casi todos pequeños.
La vida de Changao no era asumida como ejemplo por las generaciones más jóvenes, pues llegaban a afirmar que “Changao es el vivo ejemplo de que una persona no progresa trabajando” Los más adultos decían “El pobre Changao se la pasa amolando y siempre boto”.
Cuando algunos jóvenes eran increpados por su tendencia a la vagancia y hacer esquinas en los parques del pueblo, sus respuestas (a modo de justificación) eran: “¿Para qué uno va a trabajar?, ¿Pa’ vivir como Changao, amolando y siempre boto?”
El protagonista de este “pesimismo” no pensaba lo mismo, pues decía que lo único que podía dejar de herencia a sus hijos era el trabajo y forzarlos a que estudiaran, porque de ahí era de donde podrían sacar algo.
Lo extraño de todo esto es que la población miraba el lado opuesto del esfuerzo de nuestro personaje, en vez de mirar el ejemplo de lucha y desafío constante a la vida y a la situación que hoy muchos prefieren llamar “coger lucha”.
La tendencia a lo fácil de la sociedad contemporánea se iba reflejando en cada ocasión que una persona veía en Changao una justificación para no trabajar o, como decían ellos, “pa’ no dar un golpe ni de karate”. Los hijos e hijas de este señor defendían a su padre en cada ocasión que los amigos les mencionaban el caso: “Lo que yo sé es que mi papá no roba”, repetían hasta la saciedad. En esto último se puede notar que el mensaje que quería enviar a su familia estaba calando en sus vástagos y ésta era la mejor noticia para Changao.
Todavía recuerdo cuando uno de sus hijos inventó una sillita voladora en el patio de su casa con madera. Esto constituyó toda una novedad pues este entretenimiento sólo era visto en las fiestas patronales y ahora podían verlo a diario. La gente acudía en masa y pagaban para montar a sus niños y niñas en el novedoso invento, mientras sus hermanos se encargaban de amenizar el lugar a ritmo de merengue y bachata y vendían una que otra comida… hasta palomitas de maíz.
El hijo mayor, que siempre le acompañaba en todos sus negocios, comenzó a trabajar como cobrador de una guagua que venía de Cevicos a la Capital. Hoy en día este joven es el dueño de su propia guagua y además tiene dos vehículos que viajan de Cevicos a Cotuí y una yipeta para rentarla.
Como vemos, quienes han salido adelante no son los jóvenes que se mofaban de Changao y de su obstinada pasión por el trabajo, sino los hijos que defendían a su padre en cada acción que realizaba por su bienestar.
Hoy Changao afirma que si ver a sus hijos e hijas trabajar honradamente, si verlos terminar su bachillerato y universidad, si el sentir que hoy pueden “meterle la mano” aligerando su carga se puede considerar fracaso, entonces él no tiene ningún problema en seguir fracasando; aunque se le siga diciendo que permanece “Amolando y siempre boto”.
lunes, 6 de junio de 2011
Gratitud I
Por: Nicolás Guevara
Firmeza y calidez en el horizonte.
Sueños destilados sin verbo
ni gesto de dolor
donde la templanza atraviesa el tiempo.
Pesar escondido, bondad desnuda
cómo crece obediente la vida
cómo dejó una mujer tendida a su orilla
de escapado aliento y ternura rota.
Recompensa ida al amanecer
en repetido martirio de mujer.
(Poema perteneciente
a una publicación de reciente aparición).
Firmeza y calidez en el horizonte.
Sueños destilados sin verbo
ni gesto de dolor
donde la templanza atraviesa el tiempo.
Pesar escondido, bondad desnuda
cómo crece obediente la vida
cómo dejó una mujer tendida a su orilla
de escapado aliento y ternura rota.
Recompensa ida al amanecer
en repetido martirio de mujer.
(Poema perteneciente
a una publicación de reciente aparición).
jueves, 26 de mayo de 2011
Un alma se pregunta
Por: Arisa Lora
Andanzas sin explicación
pensamientos dejados, que tejen lazos de confusión
preguntas sobre todo, delirio de persecución.
Dudas al asecho, nudos en la garganta que asfixian la razón
silencio dominante ante actitudes sin explicación.
Corazón que explota al sentir que el calor se hiela,
que el amor que se le dio, se le negó y se mudó a otro corazón.
Desdicha de desengaño sin explicación,
desilusión de sentimientos.
Herida que ya no sangran, sólo sienten gran dolor
alma dolida por el resultado de la sin razón, de razón mal entendida,
silencio hiriente, miradas cortantes que evaden preguntas.
Inocentes que observan actitudes confusas,
creándoles desolación, y sentimientos de desprotección.
Sólo la tristeza queda de aquello que pudo ser y no fue
por cobardía o por estupidez.
Promesas incumplidas, noches de tristeza, días de soledad.
Llegada a la casa sin un hola cómo estás.
Incapaces de enfrentar la vida por temor a fracasar.
Detrás del telón, ¿qué obra continuará?
Andanzas sin explicación
pensamientos dejados, que tejen lazos de confusión
preguntas sobre todo, delirio de persecución.
Dudas al asecho, nudos en la garganta que asfixian la razón
silencio dominante ante actitudes sin explicación.
Corazón que explota al sentir que el calor se hiela,
que el amor que se le dio, se le negó y se mudó a otro corazón.
Desdicha de desengaño sin explicación,
desilusión de sentimientos.
Herida que ya no sangran, sólo sienten gran dolor
alma dolida por el resultado de la sin razón, de razón mal entendida,
silencio hiriente, miradas cortantes que evaden preguntas.
Inocentes que observan actitudes confusas,
creándoles desolación, y sentimientos de desprotección.
Sólo la tristeza queda de aquello que pudo ser y no fue
por cobardía o por estupidez.
Promesas incumplidas, noches de tristeza, días de soledad.
Llegada a la casa sin un hola cómo estás.
Incapaces de enfrentar la vida por temor a fracasar.
Detrás del telón, ¿qué obra continuará?
domingo, 8 de mayo de 2011
Cómo tú reaccionas hace la diferencia
Por: Frankmilton Pérez
Si hay algo que a mí siempre me ha preocupado es los malos entendidos y discusiones que se dan entre las parejas, sean estos novios, esposos o simplemente amigos. La mayoría de las veces las parejas pelean o discuten por tonterías que se solucionarían si una de las partes decidiera ceder un poquito más. Hay ocasiones en que una persona dice algo muy fuerte, que ofende, buscando desahogarse o tal vez provocar que el agredido responda de la misma manera y así generar un conflicto para justificar el pensamiento negativo que se tiene de la persona agredida; entendiendo que una acción trae consigo una reacción.
Es cierto, toda acción trae consigo una reacción, pero en ningún lugar está escrito que la reacción debe de ser necesariamente igual a la acción que la provocó. De ahí que, si en una relación de pareja del tipo que sea, una de las partes provoca una situación de reclamo e insulto, lo ideal sería que la otra parte reaccione de forma contraria, con amabilidad y dulzura. Verás como la situación tensa y desesperante cambiará a tranquilidad y sosiego. Entonces juntos podrán buscarle solución al conflicto, cualquiera que sea. Esto es lo que entiendo que llaman en la Biblia “poner la otra mejilla.”
Para ilustrar el mensaje, lean esta conversación que tuve vía correo electrónico, hace mucho tiempo, con una persona con la cual intentaba tener una relación:
Ella:
Hay que verificar cuál es la situación que está ocurriendo entre tú y yo, pues apenas llevamos varios días conociéndonos y ya se han suscitado varias discusiones entre nosotros. Yo puedo poner de mi parte para que esto no suceda, pero creo que con esa actitud posesiva, autoritaria, impulsiva, distanciada, desconfiada e inmadura que tienes, no vamos a llegar a ningún lado. Así que vamos a poner los puntos sobre las ies, porque yo no estoy en disposición de perder el tiempo. Tienes toda la libertad para que me expreses cual es el problema, dime si es que estás traumatizado por alguna relación que hayas tenido anteriormente o es que te has prejuiciado conmigo, pero exprésate...
Yo:
Tenemos que verificar esta situación que ocurre en mí, con relación a ti, pues apenas llevamos varios días conociéndonos y ya te estoy sintiendo dentro de mí, como parte necesaria. Yo puedo intentar que no te metas tan hondo en mi vida, pero creo que con esa actitud tan dulce, atenta, abierta, cercana, cariñosa y entregada que tú tienes, creo que llegaré muy lejos a tu lado. Así que vamos a poner los puntos sobre las ies, porque yo no estoy en disposición de perderte en el tiempo. Tiene toda la libertad para expresarme tus sentimientos, dime si es que tú has decidido desesperarme con tus dulzuras, tus besos recibidos en nuestro encuentro anterior, que no logro borrarlos de mis labios y de mi piel, o es que tú te la has cogido conmigo y has decidido volverme loco con tu sonrisa, pero exprésate por favor… ¿Qué es esto que comienzo a sentir?
Definitivamente, la forma como tú reaccionas al abordaje de los demás hace la diferencia.
Si hay algo que a mí siempre me ha preocupado es los malos entendidos y discusiones que se dan entre las parejas, sean estos novios, esposos o simplemente amigos. La mayoría de las veces las parejas pelean o discuten por tonterías que se solucionarían si una de las partes decidiera ceder un poquito más. Hay ocasiones en que una persona dice algo muy fuerte, que ofende, buscando desahogarse o tal vez provocar que el agredido responda de la misma manera y así generar un conflicto para justificar el pensamiento negativo que se tiene de la persona agredida; entendiendo que una acción trae consigo una reacción.
Es cierto, toda acción trae consigo una reacción, pero en ningún lugar está escrito que la reacción debe de ser necesariamente igual a la acción que la provocó. De ahí que, si en una relación de pareja del tipo que sea, una de las partes provoca una situación de reclamo e insulto, lo ideal sería que la otra parte reaccione de forma contraria, con amabilidad y dulzura. Verás como la situación tensa y desesperante cambiará a tranquilidad y sosiego. Entonces juntos podrán buscarle solución al conflicto, cualquiera que sea. Esto es lo que entiendo que llaman en la Biblia “poner la otra mejilla.”
Para ilustrar el mensaje, lean esta conversación que tuve vía correo electrónico, hace mucho tiempo, con una persona con la cual intentaba tener una relación:
Ella:
Hay que verificar cuál es la situación que está ocurriendo entre tú y yo, pues apenas llevamos varios días conociéndonos y ya se han suscitado varias discusiones entre nosotros. Yo puedo poner de mi parte para que esto no suceda, pero creo que con esa actitud posesiva, autoritaria, impulsiva, distanciada, desconfiada e inmadura que tienes, no vamos a llegar a ningún lado. Así que vamos a poner los puntos sobre las ies, porque yo no estoy en disposición de perder el tiempo. Tienes toda la libertad para que me expreses cual es el problema, dime si es que estás traumatizado por alguna relación que hayas tenido anteriormente o es que te has prejuiciado conmigo, pero exprésate...
Yo:
Tenemos que verificar esta situación que ocurre en mí, con relación a ti, pues apenas llevamos varios días conociéndonos y ya te estoy sintiendo dentro de mí, como parte necesaria. Yo puedo intentar que no te metas tan hondo en mi vida, pero creo que con esa actitud tan dulce, atenta, abierta, cercana, cariñosa y entregada que tú tienes, creo que llegaré muy lejos a tu lado. Así que vamos a poner los puntos sobre las ies, porque yo no estoy en disposición de perderte en el tiempo. Tiene toda la libertad para expresarme tus sentimientos, dime si es que tú has decidido desesperarme con tus dulzuras, tus besos recibidos en nuestro encuentro anterior, que no logro borrarlos de mis labios y de mi piel, o es que tú te la has cogido conmigo y has decidido volverme loco con tu sonrisa, pero exprésate por favor… ¿Qué es esto que comienzo a sentir?
Definitivamente, la forma como tú reaccionas al abordaje de los demás hace la diferencia.
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